miércoles, mayo 31, 2006

Nivelando hacia abajo

En todos los niveles de la enseñanza argentina, principalmente en el área privada pero sin excluir el sector público. Los directivos, con el afán de conservar la matrícula de alumnos, suelen sugerir (bajan línea) para que los docentes sean excesivamente contemplativos respecto de las calificaciones de los alumnos. De manera que el bajo rendimiento académico por parte de éstos, no desencadene en la deserción de los mismos.

Lamentablemente, muchos docentes terminan siendo cómplices de esta triste situación, presionados por el temor a perder su fuente laboral en forma parcial o total “Bajen el nivel o nos quedamos sin alumnos”, “Vamos a tener que cerrar cursos y perderán horas cátedra”… .

El perjuicio de todo esto, lo termina recibiendo el propio alumno, que accede a los niveles superiores de la enseñanza con una paupérrima preparación y lo que es peor, obtienen su título de grado y su matrícula profesional, sin contar con las mínimas capacidades para ejercer su profesión dignamente.
Las consecuencias sociales de esta situación pueden resultar muy graves. Considero que esta “interferencia educativa” debe ser tomada muy en serio y se deben arbitrar las medidas necesarias para que las extorsiones monetarias que sufren los docentes desaparezcan y en definitiva se tienda al mejoramiento del nivel educativo general para estar a la altura de las circunstancias.

jueves, mayo 18, 2006

Título Universitario = $ XXX,XX

Hace dos años me tocó participar de una serie de charlas destinadas a los alumnos de quinto año de distintas escuelas secundarias, organizadas por el departamento de ingreso de una universidad privada de la ciudad de Buenos Aires, en el área específica de la carrera ingeniería en sistemas.
En ellas pude percibir que gran parte del alumnado tenía como preocupación primordial pseudo vocacional, el rédito económico a obtener al elegir determinada profesión, por sobre cualquier otro sentimiento o sensación de pertenencia hacia el área presentada. Por esto, surgieron preguntas tales como: ¿Qué tan redituable es el campo laboral de sistemas? ¿Cuánto cobra mensualmente un ingeniero o un analista de sistemas? ¿Cómo cotiza la - hora-hombre - de programación? Y otras preguntas similares apuntando a una suerte de cotización monetaria de la profesión.

A partir de aquí me pregunté si la vocación está transformándose en una variable más, casi secundaria, a la hora de elegir una carrera universitaria.
El tener afinidad con el área, el sentirse capaz en referencia al campo laboral a cubrir, el disfrutar de las tareas a realizar en el ámbito profesional, parecen opacarse cuando del otro lado de la balanza aparece, dotado de una fuerza incontenible, el vil metal.

No me parece mal que el estudiante vislumbre a través de su profesión un medio para vivir dignamente, lo cuál implica una seguridad económica al respecto. Lo preocupante es que solo las expectativas económicas, o por lo menos en mayor medida, motiven la elección de una carrera universitaria y delineen los perfiles de muchos futuros profesionales.

Los títulos no deberían ser un paquete accionario que cotice en bolsa, sino una certificación de capacidad e idoneidad en el desarrollo de una profesión que merezca el mayor de los respetos por parte de la sociedad en su conjunto.

lunes, mayo 15, 2006

Los libros también pueden curar

Quiero referirme al artículo: Los médicos "recetarán" la lectura en los chicos (Clarín, 13-05-2006), en el cuál, se describe como a partir de una iniciativa del Ministerio de Educación de la Nación, se promueve la entrega de libros por parte de pediatras a sus pequeños pacientes, como medio para estimular la lectura infantil.


Toda metodología innovadora que se utilice para propiciar y motivar la lectura ya sea en niños o adultos me parece digna de halagos. Más allá de su efectividad, si nos manejamos con parámetros estadísticos, lo importante es llegar, aunque sea a unos pocos de los destinatarios.
Estimo que la clave para el crecimiento cultural de una sociedad, radica en sus cimientos y los niños son las semillas de lo que está por venir.

Espero que surjan otras tantas iniciativas en este sentido y que los resultados sean los esperados.

martes, mayo 09, 2006

El miedo al Examen



El artículo: Exámenes finales y estrés: cómo superar una combinación peligrosa (Clarín, 06-12-2005)

Ahonda en el efecto estresante que produce la cercanía de un examen final en el nivel universitario.

Sin duda, es importante para minimizar la tensión previa al examen, tener una preparación adecuada. Para esto, se debe recurrir a: una buena metodología de estudio, una buena organización y administración de los tiempos previos al examen, el recaudo de contar con un espacio físico adecuado (luminoso y cómodo) y acceder a un buen material de consulta (entendiéndose por éste, a la bibliografía, los apuntes personales, el acceso a la web, etc.).

También es importante y enriquecedor formar grupos de estudio afines, no sin antes tener una buena preparación previa individual como para contar con elementos que enriquezcan y jerarquicen el trabajo grupal.

Si bien es imposible que desaparezca la tensión previa denominada informalmente “CAPREX” (Ca…..so-pre-examen) se puede controlar a ésta de manera que no paralice al estudiante y éste pueda desplegar los conocimientos adquiridos.

miércoles, mayo 03, 2006

El Claustro Violento

La violencia es un fenómeno acerca del cual nos cuesta reflexionar, nos conmueve, nos indigna, nos paraliza. La observamos a diario en los medios de comunicación: guerras, asesinatos, secuestros, violaciones, robos, desapariciones, violencia familiar, abuso de menores, etc. En forma invisible, sin embargo, la violencia acompaña y atraviesa nuestras interacciones cotidianas, circula de manera latente en nuestro entorno.

Toda situación de violencia es una situación de poder, donde hay un sometedor y un sometido. El sistema educativo tradicional genera situaciones violentas. Es una estructura rígida, autoritaria y jerarquizada donde las instrucciones son bajadas desde arriba unilateralmente, no se consideran las necesidades del alumno ni del docente quienes se convierten en víctimas de una situación autoritaria. El docente, desde un lugar de poder, “transmite” la información y “le da” el conocimiento al alumno, sin considerar sus motivaciones, características ni conocimientos previos. Se crea un clima “hostil”, no hay acuerdo entre la propuesta docente y la inquietud del alumno, generando indisciplina.

La violencia está estrechamente vinculada con la crisis socio-económica y la exclusión social. Niños que trabajan en la calle, que han aprendido a “sobrevivir” a través de actitudes violentas tales como: “el que pega primero, pega dos veces”, “la ley del más fuerte”, etc., la escuela los excluye, los sanciona porque no es lo que se espera de ellos. El desafío educativo implica entonces encontrar estrategias para que el niño permanezca en el sistema, mostrándole formas alternativas de relación y de resolución de conflictos diferentes, a las opciones teñidas de violencia.

En el nivel medio se hace evidente el “conflicto generacional”. La violencia puede desencadenarse por la clara desarticulación que presenta la escuela respecto de la realidad, olvidando lo que los alumnos necesitan, lo que les interesa o motiva. El adolescente, en tanto, trasgresor, necesita nuevos y propios espacios de acción y participación, con límites claros y consensuados que lo orienten y contengan.

Un modelo de autogestión podría ser una vía de solución. En la medida en que el sistema facilite la participación y el protagonismo del alumno, se desalientan las actitudes violentas, proponiendo que el alumno asuma responsabilidades, maneje su libertad, respetando a sus pares. En este sentido, armar grupos de reflexión, definiendo un contrato social en la clase, podría ser una alternativa válida, formulando un reglamento consensuado en base a conductas esperadas y las respectivas consecuencias para conductas inaceptables.

La Educación tiene como objetivo el desarrollo integral de la persona. Por tanto, debe ofrecer no sólo conocimientos, sino también valores, creencias y actitudes. Desde un modelo preventivo, la escuela debe promover para los alumnos un espacio de expresión y de comunicación. Debe asignarles el protagonismo de la situación educativa, aprendiendo con el otro, a respetar al otro, desarrollando el espíritu crítico, solidario y participativo. Así como también, debe posibilitar la aceptación del error como incentivo para la búsqueda de otras alternativas o caminos no sólo en lo cognoscitivo, sino también en la relación con el prójimo.
Referencia: Lic. Silvia Rojo, Violencia Social y Escolar.. Escuela de Formación y Capacitación Docente. (SEDEBA)

Los libros no muerden pero como asustan

Desde hace ya varios años, el hábito de la lectura se ha ido convirtiendo paulatinamente en casi una rareza, sobre todo en las franjas de edades correspondientes a niños, adolescentes y jóvenes adultos.
Pareciera que leer resulta poco atrayente, aburrido, lento, etc.
¿Para qué apelar a la imaginación si los multimedios ahorran ese esfuerzo? ¿para qué afrontar la dificultad de interpretar símbolos impresos en un papel, sin sonido, sin movimiento, sin vida?. Estos son los argumentos de algunos de los enemigos acérrimos de la lectura. Pero, ¿cómo revertir esta historia? ¿cómo hacerles comprender los estímulos que puede producir la lectura de un buen libro? ¿cómo compartir con ellos la magia de las imágenes y las sensaciones inducidas por los climas de un relato, una novela o un poema?
En este sentido, muchos que parecen simpatizar con los bomberos de la novela de Ray Bradbury, Fahrenheit 451, manifiestan: ¿Para qué leer tal o cual novela, si luego veo la película? Los libros de historia son aburridos, los diarios solo tienen malas noticias, los … y así podríamos seguir y seguir y seguir con cientos de excusas que justifican la “No Lectura”.
Seguramente el crecimiento de la falta de lectura y no hablo solo de libros impresos, es una de las interferencias en el proceso de educación que requiere más atención.
Obviamente y salvando las distancias, no están incluidos en el núcleo descrito, los lectores del ciberespacio quienes si bien reemplazan el papel por las pantallas de los monitores, pueden ser lectores tan asiduos como los tradicionales.
Ver: Universitarios, en crisis con la escritura y la lectura (Clarín, 19-02-2006)

Concluyendo, el salvar esta dificultad en el proceso educativo depende de todos los que de una manera u otra participamos de él. Por eso creo que hay que buscar nuevos caminos, posiblemente en la metamorfosis de la lectura tradicional hacia los nuevos medios electrónicos, pero sin renunciar jamás al contenido literario.