Pizarras y Jeringas
Los conflictos relacionados con las nuevas patologías sociales, como es el caso de las adicciones, afectan e interfieren en el proceso educativo, pues representan todo lo contrario al desarrollo personal que tiene como finalidad promover la independencia y la autonomía. Pensar en las enfermedades sociales como bulimia, anorexia, tabaquismo, alcoholismo, violencia y el fenómeno de las drogas, implica considerar el deterioro en el aprendizaje y la convivencia escolar.Sabemos que las expectativas de la Escuela como institución, apunta a que se ofrezca a los alumnos igualdad de oportunidades, que los prepare para acceder al mundo laboral, que transmita valores democráticos, pero, ¿es también función de la escuela la prevención de adicciones?,¿o sólo le compete al íntimo núcleo familiar?.
La función primordial de la escuela es la de intervenir en el proceso de socialización de los individuos. A través del mismo, actúa como agente de prevención, ya que las instituciones transmiten valores, normas y costumbres sociales que los individuos van paulatinamente asumiendo como propias.
La adolescencia es la etapa en la que la persona se desprende del vínculo familiar para integrarse al mundo adulto. Es un proceso de cambios que implica una crisis de identidad. La pérdida del cuerpo infantil llena al adolescente de sentimientos de ansiedad, inquietud e incertidumbre.
El adolescente va construyendo una nueva identidad personal, busca ser protagonista, autónomo e independiente, encontrando el camino de la rebeldía. Se siente, asimismo, inseguro y vulnerable frente a las infinitas posibilidades que la vida le ofrece: “ahora es él quien debe decidir”.
La escuela, no sólo debe informar a los alumnos acerca de las drogas y los grados de sometimiento que generan sino que también debe estar atenta a indicios e indicadores tales como: cambio de apariencia, de comportamiento, actitudes agresivas, empobrecimiento del rendimiento intelectual, desinterés, falta de concentración, lagunas mentales, etc.
En consecuencia, es imprescindible la capacitación y perfeccionamiento de los docentes en el tema de adicciones, con el objeto de que sean capaces no sólo de informar a los alumnos con fines preventivos, desde la concientización, sino también de advertir síntomas o indicadores, desde un accionar conjunto entre familia y escuela.
El acercamiento, la escucha, el diálogo y la confiabilidad son elementos esenciales. Es importante no crear pánico, discriminar, reprimir, reprochar y obviamente, en el caso de la Escuela, no debe (ni puede) expulsar al joven.
Referencias: Eva Giberti, Escuela para padres. Los chicos del tercer milenio. Pagina 12. Año 2000.
Ver: www.spadla.gba.gov.ar


2 Comentarios:
Sin duda las drogas es un flagelo de nuestros dias y tambien influye de manaera negativa en la Educacion escolar
Es una pena que se haga tampoco desde el sistema educativo para combatir el crecimiento de la drogadicción en nuestros jóvenes
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