Los libros no muerden pero como asustan
Desde hace ya varios años, el hábito de la lectura se ha ido convirtiendo paulatinamente en casi una rareza, sobre todo en las franjas de edades correspondientes a niños, adolescentes y jóvenes adultos.Pareciera que leer resulta poco atrayente, aburrido, lento, etc.
¿Para qué apelar a la imaginación si los multimedios ahorran ese esfuerzo? ¿para qué afrontar la dificultad de interpretar símbolos impresos en un papel, sin sonido, sin movimiento, sin vida?. Estos son los argumentos de algunos de los enemigos acérrimos de la lectura. Pero, ¿cómo revertir esta historia? ¿cómo hacerles comprender los estímulos que puede producir la lectura de un buen libro? ¿cómo compartir con ellos la magia de las imágenes y las sensaciones inducidas por los climas de un relato, una novela o un poema?
En este sentido, muchos que parecen simpatizar con los bomberos de la novela de Ray Bradbury, Fahrenheit 451, manifiestan: ¿Para qué leer tal o cual novela, si luego veo la película? Los libros de historia son aburridos, los diarios solo tienen malas noticias, los … y así podríamos seguir y seguir y seguir con cientos de excusas que justifican la “No Lectura”.
Seguramente el crecimiento de la falta de lectura y no hablo solo de libros impresos, es una de las interferencias en el proceso de educación que requiere más atención.
Obviamente y salvando las distancias, no están incluidos en el núcleo descrito, los lectores del ciberespacio quienes si bien reemplazan el papel por las pantallas de los monitores, pueden ser lectores tan asiduos como los tradicionales.
Ver: Universitarios, en crisis con la escritura y la lectura (Clarín, 19-02-2006)
Concluyendo, el salvar esta dificultad en el proceso educativo depende de todos los que de una manera u otra participamos de él. Por eso creo que hay que buscar nuevos caminos, posiblemente en la metamorfosis de la lectura tradicional hacia los nuevos medios electrónicos, pero sin renunciar jamás al contenido literario.


4 Comentarios:
Creo que los libros no muerden pero asustan, ya que no hay una cultura de l a lectura basicamente en nuestro pais, ademas el libro es un medio de comunicacion y masivo.
Los libros impresos son arcaicos, se puede leer lo fundamental en la WEB, aprender lo mismo y ahorrar mucho tiempo.
Argot, aunque no transmitieran basura, son medios diferentes. La responsabilidad es de los padres y la escuela. Y el leer un camino de encuentro y de aprendizaje. Y un esfuerzo!.
Y en esas dos cosas esta el problema: la cultura audiovisual (por fragmentaria, inmediata, etc.) no les facilita esta otra aproximacion al conocimiento y la cultura actual no entrena en el esfuerzo y la constancia.
Los medios audiovisuales son esencialmente distintos de la lectura. No pueden ser un reemplazo en absoluto. Aquellos brindan información instantánea (muchas veces meros datos), pero en gral. sin profundidad. La lectura, por su mecánica, propende a la reflexión y el análisis y, por ende es eficaz generadora de conocimiento.
Por eso creo que es insustituíble la lectura para el aprendizaje. Carece, eso sí, de la inmediatez que es característica de estos días, que se refleja incluso en otros ámbitos. Es más fácil ser DJ que músico; sin embargo la satisfacción que brinda uno frente a la otra no tiene parangón. Tampoco una buena y meditada lectura frente a una catarata mediatica de datos: vómito de información en la que nada se incorpora pero nos deja la efímera sensación de saciedad de la comida chatarra tan en boga.
Considero que es indispensable fometar, no sólo el hábito, sino el deseo de la lectura, el placer por leer. Una vez logrado esto, el resto viene solo: el hedonismo es más fuerte que cualquier imposición. Pero para ello es indispensable que el propio profesor sea un enamorado de la lectura, para que pueda transmitir su pasión con pasión. Sólo así se ganan los adeptos.
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