Una Escuela para Todos
El sistema educativo actual atraviesa por una etapa de reconceptualización y revisión de sus prácticas. Tradicionalmente, la escuela basaba sus aspiraciones en la homogeneidad, en la actualidad, el objetivo gira en torno a aceptar la heterogénea realidad de la población que concurre a la Escuela Pública. Se trata de generar las estrategias claras, genuinas y consensuadas, que garanticen el derecho a la igualdad de oportunidades de todas las personas.
La perspectiva homogeneizante llevaba directamente a una práctica que violenta la singularidad de las personas. En las últimas dos décadas, la mayoría de los países han realizado enormes esfuerzos por concretar programas de integración, que proponen la inserción escolar de todos los niños, cualquiera sea su característica personal, cultural, su raza, sus necesidades educativas especiales. El desafío de estos programas apunta a dar respuesta a las diferencias individuales y ofrecer nuevas formas de enseñanza, flexibilizando el currículo y respetando los diferentes ritmos y estilos de aprendizaje.
En el caso de niños con desempeño escolar insuficiente, es evidente que provienen en gran medida de sectores sociales menos favorecidos de la población, reflejando la diferencia de oportunidades educacionales y socioambientales. Un estudio francés, denominado “handicap sociocultural”, ha demostrado que para el porvenir escolar del niño, el origen social es más determinante que sus características psicológicas individuales.
No siempre debe denominarse el rendimiento insatisfactorio en la escuela como “problema de aprendizaje”. El éxito o el fracaso depende del entrecruzamiento de múltiples factores como: contexto socio-ambiental, características individuales, condiciones curriculares, didácticas e institucionales. Por tanto, la escuela debe “dar más a los que menos tienen”, no en el sentido asistencial, sino en lo que se refiere a la acción educativa, permitiendo de este modo a los niños tener más y variadas oportunidades para apropiarse de los conocimientos.
El desafío actual implica diseñar una intervención didáctica cada vez más respetuosa de la originalidad, de las diferencias individuales, de la singularidad de cada niño. El docente debe ser un “facilitador del aprendizaje” y no un simple transmisor de conocimientos, concibiendo el aprendizaje como un proceso grupal, de intercambio, favoreciendo múltiples redes de comunicación. El alumno es el protagonista, el constructor de su estructura de conocimientos, a través de su propia actividad intelectual, pensando, investigando, narrando, creando, inventando, equivocándose, interactuando con sus compañeros, acordando, cooperando…
Referencia: María Angélica Lus, De la integración escolar a la escuela integradora.. (Editorial Paidós).
La perspectiva homogeneizante llevaba directamente a una práctica que violenta la singularidad de las personas. En las últimas dos décadas, la mayoría de los países han realizado enormes esfuerzos por concretar programas de integración, que proponen la inserción escolar de todos los niños, cualquiera sea su característica personal, cultural, su raza, sus necesidades educativas especiales. El desafío de estos programas apunta a dar respuesta a las diferencias individuales y ofrecer nuevas formas de enseñanza, flexibilizando el currículo y respetando los diferentes ritmos y estilos de aprendizaje.
En el caso de niños con desempeño escolar insuficiente, es evidente que provienen en gran medida de sectores sociales menos favorecidos de la población, reflejando la diferencia de oportunidades educacionales y socioambientales. Un estudio francés, denominado “handicap sociocultural”, ha demostrado que para el porvenir escolar del niño, el origen social es más determinante que sus características psicológicas individuales.
No siempre debe denominarse el rendimiento insatisfactorio en la escuela como “problema de aprendizaje”. El éxito o el fracaso depende del entrecruzamiento de múltiples factores como: contexto socio-ambiental, características individuales, condiciones curriculares, didácticas e institucionales. Por tanto, la escuela debe “dar más a los que menos tienen”, no en el sentido asistencial, sino en lo que se refiere a la acción educativa, permitiendo de este modo a los niños tener más y variadas oportunidades para apropiarse de los conocimientos.
El desafío actual implica diseñar una intervención didáctica cada vez más respetuosa de la originalidad, de las diferencias individuales, de la singularidad de cada niño. El docente debe ser un “facilitador del aprendizaje” y no un simple transmisor de conocimientos, concibiendo el aprendizaje como un proceso grupal, de intercambio, favoreciendo múltiples redes de comunicación. El alumno es el protagonista, el constructor de su estructura de conocimientos, a través de su propia actividad intelectual, pensando, investigando, narrando, creando, inventando, equivocándose, interactuando con sus compañeros, acordando, cooperando…
Referencia: María Angélica Lus, De la integración escolar a la escuela integradora.. (Editorial Paidós).


1 Comentarios:
Indiscutible, todo lo que se avance en integracion me parece genial. El punto es que a veces integrar a todos, teniendo en cuenta las particularidades de todos, se transforma en un "todos juntos -amontonados- y nadie queda afuera..." en otras palabras no se tiene en cuenta en los hechos el valor del esfuerzo o la capacidad como particularidad diferenciadora. El viejo dicho de "se nivela para abajo" es un hecho. Es la vivencia cotidiana de cualquier docente de que unos pocos impiden en buena medida el desarrollo que pueden alcanzar los demas. La experiencia de muchos alumnos de que el esfuerzo o la capacidad poco valen a titulo social, la experiencia de intimidacion que viven en muchos casos, etc, etc. El esfuerzo de integracion debe efectuarse, poner el foco en que las diferencias economicas no sean una limitante me parece fundamental, pero la voluntad y el esfuerzo deberian ser el objetivo y tambien el limite de ese esfuerzo. Y si se decide insistir ad-infinitum con aquellos alumnos a quienes por una u otra razon nada importa, bien, pero la respuesta educativa y el ambito debe ser especifico y preservar asi a quienes pongan su esfuerzo cada dia, de lo contrario esa seguira siendo una discriminacion de la que no se habla.
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